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Concierto Homenaje a Joan Guinjoan. 85 años


Una mirada al futuro
Jorge de Persia


No he de comenzar este breve texto para los 85 años, que hoy mismo, 29 de noviembre, celebramos junto al querido Joan Guinjoan, amigo, maestro y compositor, sin señalar el reconocimiento a esta casa, la Residència d’Investigadors 1, y a su director, Francesc Farré, que ya pertenece —con méritos suficientes— al itinerario vital de uno de los compositores más importantes de la historia de Catalunya.

Una vida que comenzó en el Riudoms natal, con luces y sonidos de campo, de primeras tareas agrícolas, de fiestas populares, del también recordado acordeón que le abrió a la música, y del añorado piano que por fin llegó.

No es lugar de una biografía —que nos hace falta—, sino de señalar, del ejemplo vital de Guinjoan, los méritos de una vida dedicada al arte, a la creación musical y al compromiso sin más con ese mundo. Y todo a través de su música y, hoy, de su instrumento referencial que es el piano, que conforma un catálogo magistral.

Y dado que es celebración cronológica, y que el lenguaje de un artista —si bien no es evolutivo— sí se construye en el tiempo, propongo una breve mirada descriptiva —según la fecha de composición— al programa que hoy interpreta Alfonso Calderón, que está grabando la integral de piano de Guinjoan.

La primera de las Tres petites peces, «Consteŀlacions», es una secuencia libre,contrastada, cuyo itinerario parece un reflejo de las luces del universo; la número 2 parte de una breve secuencia que continúa cual destellos sobre una figura central quasi ostinato de la mano izquierda, que crece en intensidad hasta llegar a lo que hoy reconoceríamos como el minimal.2 En la número 3, una rítmica elaborada, destilada finalmente en los martillos del piano, y con una fugaz aparición de una figura de free jazz.

Divagant es de 1978, un momento en el que Guinjoan dirige, como ejemplo y compromiso de contemporaneidad, el grupo Diabolus in Música. Y después de Dígraf, sigue la serie en que el compositor, buen pianista, ya relaciona obra y gran intérprete, en este caso dedicada al malogrado Rafael Orozco. Habla de virtuosismo y va prefigurando los cauces de una propuesta estética propia, en un comienzo que rememora el del número 2 de la anterior, y plantea gestos sonoros que van y vienen buscando un camino, con figuraciones reconocibles en diálogo siempre contrastado, que surgen y parecen concluir. Pero se

1. La Residència d’Investigadors encargó a Joan Guinjoan Verbum, Genoma in Música, una de las obras fundamentales de su catálogo pianístico.

2. Estamos hablando de los años sesenta, cuando aparecían Riley, Reich y Glass... y Guinjoan ya desarolla esta perspectiva que no continuó presente en su obra.

reconducen, incluso en movimientos circulares, a veces en libertad de ritmo y clústers controlados y con interválica pequeña. Del año siguiente es Jondo, una de las piezas clave para piano de su catálogo.

Au revoir barocco es la obra más extensa del programa, unos 17 minutos, que después de un comienzo característico de figuras circulares introduce un notorio episodio fugado, de contrapunto, que alude al título, bachiano; sigue un espacio intermedio íntimo, sensible, que lleva a la parte final con presencia de gestos con alteraciones rítmicas, y de delicadas citas de lo anterior en estructura compleja y sensible a la vez.

El Nocturno, que rememora al pianista Rubinstein, nos lleva a un horizonte más “romántico”, de exposición contrastada en los registros extremos del piano, en un discurso sutil y expresivo.

Tempo breve también, como la anterior, es un encargo de un importante concurso internacional de piano, e inaugura el nuevo siglo con un ejercicio en el que Guinjoan —como bien señala Rosa Fernández, importante estudiosa del piano del compositor— desliza intenciones académicas, con variaciones.

E insiste en lo romántico, con lenguaje personal y sólido en el que a través del contraste, y la resonancia, explora posibilidades armónicas y del piano en sí, y alude al final en el recuerdo —el Guinjoan pianista— a un destello de su admirado Chopin. Guinjoan acaba de hacer una revisión de esta pieza, y la versión que oiremos se puede considerar estreno.

El compositor polaco regresa en la reciente Recordant Chopin, en cuya sutileza de secuencias armónicas aparece el espíritu de su música, al que Guinjoan cede su lugar al comienzo, alentando luego su propio y profundo discurso, y que luego de un final agitado cierra con la firma del maestro.

Y del recuerdo, a una mirada al futuro. Guinjoan dedica Recordant Millàs, de hace apenas dos años, a la pequeña Chloe, la hija de Víctor García de Gomar, protagonista desde el Palau de la Música3 en la última etapa de Guinjoan. El castillo de Millàs y una antigua melodía del siglo xv, la canción Le roi Renaud, en la versión que ha hecho Yvon Le Marc’hadour, inspiran este sencillo discurso musical dedicado a una niña, con rasgos modales, en el que Guinjoan pone su firma más sensible.

Per molts anys!!!

3. Que facilitó el reciente estreno por Josep Pons de la última obra sinfónica de Guinjoan, su Fiat lux.

 

Tendra lugar a las 19h

Plazas limitadas. Reservas: 934432759 / activitats@residencia-investigadors.es