
Desde la antigüedad, la humanidad ha gestionado cómo ha podido y sabido la recolección, conducción, almacenamiento de un líquido indispensable para la vida, que ha empleado para bañarse, bautizarse, jugar y, incluso, beber, a menudo en ámbitos bellamente decorados en homenaje a un líquido tanto extraño y, a la vez, tanto necesario.
Efectivamente, el agua ha estado siempre un elemento indispensable para la vida y, en consecuencia, un condicionante fundamental de la ocupación del territorio y del desarrollo de las sociedades. Disponer de agua, controlarla y aprovecharla ha obligado a desarrollar conocimientos, materiales y soluciones constructivas que a menudo han logrado una complejidad técnica extraordinaria.
Acueductos, cisternas, pozos, molinos, puertos, baños, alcantarillas... son construcciones que responden a necesidades muy diferentes, pero que comparten un mismo elemento. EL agua ha sido un recurso que había que captar, transportar, almacenar y distribuir, pero también una bastante que se podía aprovechar, un elemento con significados religiosos y simbólicos y, a menudo, un problema del cual había que proteger las construcciones y las personas.
La diversidad de usos del agua y las soluciones adoptadas a lo largo de la historia es tan amplia que resulta imposible abordarla en unas solas jornadas. Aun así, el estudio de algunos ejemplos, desde la antigüedad hasta nuestros días, permite aproximarnos a los conocimientos técnicos de cada época, a los materiales empleados, a las formas de construcción y a los condicionantes sociales y culturales que había detrás.
¿Cómo se construían estas infraestructuras? ¿Qué materiales se utilizaban y por qué? ¿Cómo han evolucionado los sistemas de gestión del agua? ¿Qué queda y como lo conservamos? De todo esto, y seguramente de algunas cosas más, queremos hablar en esta nueva edición de las Egipcíaques.
Más información: http://www.egipciaques.info/
Actividad dentro del marco de la Semana de la Ciencia 2026
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