
Aunque parezca increíble, en varias partes del mundo existen olivos con miles de años de antigüedad que siguen produciendo aceite. Desde muy antiguo hay referencias de su uso para la alimentación y la salud, pero no ha sido hasta hace muy poco, en el último cuarto del siglo XX, que la ciencia ha sido capaz de demostrar sus beneficios de una forma definitiva. Hoy, ya no tenemos dudas de que su composición, con presencia de ácidos grasos monoinsaturados y componentes menores bioactivos, nos protege frente a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Pero los últimos estudios sugieren que también mejora la salud cerebral y se asocia con mayor longevidad. La ciencia valida lo que las culturas mediterráneas han sabido durante milenios, pero todavía nos falta mucho por conocer.
Javier Sánchez Perona es Investigador Científico en el Instituto de la Grasa-CSIC y profesor asociado de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Su línea de investigación es la Nutrición y el Metabolismo de los Lípidos y trabaja para descubrir los mecanismos por los que las grasas de la dieta afectan a las enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, las neurodegenerativas o la diabetes. Ha publicado un centenar de artículos científicos, además de 16 capítulos de libros científicos, 2 libros de divulgación y ha dirigido 5 tesis doctorales. Se encuentra en redes sociales como @malnutridos.
Presencial (C/Hospital, 64) + YOUTUBE
Consejo Superior de Investigaciones Científicas - CSIC